Traté de escribirte algo muy bonito hoy.
Traté y traté y sólo salieron ramas que se me enrredaron en los brazos.
En la ramas se posaron muchísimos pajaritos de colores que cantaban una melodía muy familiar.
Traté de escribirte algo muy bonito hoy.
Sólo pude llorar y llorar.
Los pajaritos me miraban absortos y aleteaban sus múltiples colores.
Yo quería que me sacaran los ojos y me dejaran en paz.
Traté de escribirte algo muy bonito hoy
pero los pajaritos lo hicieron por mí.
29 febrero 2012
17 febrero 2012
no me acuerdo de tus poemas
ahora soy infinita y vivo mordiendo el corazón de los niños que juegan a ser poetas
-J.A.C.-
Me acuerdo de calles llenas de sol, tú no estás ahí, rara vez estabas ahí parado con esa insistencia en tus bolsillos.
Me acuerdo de todo menos de ti. Me acuerdo del sonido de mis pasos sobre la tierra de mi cerro favorito. Me acuerdo mucho del sabor de la tarde cayendo solemne en medio de una ciudad sin caos, sin ruido, sin gritos inesperados y sin atropellos.
A veces me da por acordarme de ti, pero no de tus poemas. Es algo muy bueno que no me acuerde de tus poemas; porque así, puedo leerlos cuantas veces quiera. En momentos de furia y desorientación tus poemas me saben mejor con ese sazón de coraje y un poco de estupidez impregnando el ambiente. Me gusta leer muchas veces tus poemas, porque así me acuerdo de cosas que dejé en algún cajón del mundo. Tus poemas son una remembranza de lo que -para mí- se quedó encapsulado en una burbuja irrompible.
Recurro a tus poemas, porque, parafraseando a Wittgenstein, al mundo le interesa un comino mi voluntad.
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